Te van a despedir

Abres y cierras el Facebook. El País. El Mundo. El Marca. Y otra vez el Facebook. Incluso Twitter, que hacía meses que no lo abrías.

Estás aburrido. Te levantas. Vas al baño. Cinco o seis veces. Por hacer algo. Un café. Otro. Hasta un té, que te da asco, pero tarda un buen rato en hacerse.

Cuántas veces habrás pensado en tu infinito aburrimiento: Ojalá me echasen a la puta calle.

La realidad es,

1 – Sobras

Un día tu jefe se levantó inspirado y decidió que necesitaban a alguien más para tirar adelante el proyecto. Tus compañeros se quejaron que necesitaban más manos, no les daba tiempo a entrar en Facebook.

Así, un anuncio en internet, y ahí estabas tú. Sonriendo en tu nuevo cubículo. Esa felicidad del recién llegado. La alegría que dura entre tres y seis meses.

Tus compañeros están contentos, tu jefe está contento. El jefe de tu jefe está contento. Pero al cabo de tres meses, tus compañeros tienen todavía menos que hacer. Empiezan a aburrirse.

Tú te aburres también. Y a los seis meses, sobras.

2 – A tu jefe le caes mal

Te aburres tanto que has empezado ha hacer el indio. Por las mañanas te das el capricho de llegar tarde. No tienes prisa por aburrirte.

Alargas las horas de comer. Y nunca habías tardado tanto en cagar. Es lo más divertido de tu jornada laboral.

También has empezado a hablar mal del trabajo. De tus jefes. Te quejas de tus compañeros. Y le dices a tu jefe que la empresa es carca y la silla que te han dado de quinto culo.

Quizá lo último sólo me haya pasado a mí. Pero sabes de qué te hablo.

3 – Mejor uno que dos

Tu jefe ha empezado a pensar que quizá con uno tendría de sobra para hacer el trabajo. Para que tener a dos tíos aburridos haciendo el trabajo de una persona. Mucho mejor tener a un tío agobiado haciendo el trabajo de dos.

Además, si se ahorra tu salario. Quizá pueda subirse el sueldo. Mejor un becario. Que no cobra. Que están aprendiendo.

4 – Tu compañero te la van a jugar

Y mientras tu haces el idiota hablando con todo el mundo sobre las maldades de la empresa. Mientras luchas por la causa. Tus compañeros sonríen cínicamente. Mejor que te echen a ti que a ellos. Les estás haciendo un favor.

Cuando llegue su oportunidad te dejarán con el culo al aire. Esos cafés y cigarros en la puerta de la oficina se convertirán en tu peor enemigo. Toda palabra será utilizada en tu contra.

5 – Tus ideales apestan

Esa mierda hippy de un mundo ideal y la empresa perfecta le toca los cojones a tus compañeros. A tu jefe mucho más. Les haces sentir mal. Les haces sentir que están perdiendo el tiempo con su vida y su trabajo.

Tus compañeros sólo quieren cobrar a fin de mes. Hacer lo mínimo. Pasar tiempo con su familia y amigos. Y están en todo su derecho. Tu rollo de emprendedor americano y toboganes de Google en la oficina les pone muy nervioso.

Y finalmente llega el día, mañana no vuelvas.

Si creías que pasar horas abriendo y cerrando pestañas de tu navegador era aburrido. Si pensabas que mover el ratón por la pantalla cuando tu jefe te estaba mirando era para colgarse de un pino.

Te espera lo peor.

Horas echando currículums por infojobs, web que odias, y linkedin, una web que ni entiendes.

A mí ya me pasó.

Cuando me mudé a Londres estaba feliz. Había conseguido trabajo para la revista con la portada más famosa e importante del mundo. Yo. Un chaval de aldea al que le daban collejas en el colegio por no hacer los deberes.

No me lo podía creer. Iba a cumplir dos de mis sueños. Trabajar en el extranjero. Y aprender inglés. Poco me duró la alegría.

Acabé dándole vueltas al ratón por la pantalla. Abriendo y cerrando pestañas. Mirando el reloj.

Una mañana gris de Junio me reunieron en un despacho para decirme, sin más, que no volviera mañana. Después de mudar mi vida entera a otra ciudad en otro país. Mi alegría no duró ni dos meses. Cancelaron todos los proyectos. Y en dos meses más, me mandaron a mi casa.

Los meses siguientes fueron terribles. Sin salario y en una de las ciudades más competitivas del planeta tuve que reinventarme a mí mismo para salir a flote. Durante meses estuve dispuesto a hacer cualquier cosa. Pero nadie me quiso.

A tí también te va a pasar. Que no te pille desprevenido.

Durante años creía que la solución era montar mi propia empresa. Conseguir inversión. Crear el siguiente Facebook. Me equivoqué.

Crear una startup es demasiado duro. Consume tu vida. Y además, es una trampa para los que no tenemos recursos.

Una startup requiere horas que no tienes. Conocimientos que te faltan. Y dinero, qué te voy a decir, de esto sí que no tienes nada.

Todavía hay algo que podemos hacer.

Aprovecha tu tiempo para aprender. Montar un negocio online nómada y convertirte en un emprendedor digital nunca ha sido tan fácil. Todos los recursos que necesitas están en Internet. La mayoría, gratis. Olvídate de ser el próximo Mark Zuckerberg, no necesitas convertirte en la próxima promesa de internet. No caigas en la trampa.

Aún estás a tiempo. Todavía tienes un trabajo. Tienes internet. Que no te pillen con el culo al aire. Los trabajos están desapareciendo. Sobramos.

Haz de tus aficiones tu forma de vida. Sólo tienes que aprender cómo. Te vas a despedir. No pierdas más el tiempo. Mañana será tarde.

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