Qué he aprendido de Steven Pressfield leyendo: «The War of Art», «Do The Work» y «Turning Pro»

Te encanta escribir. Compartir historias. Incluso has soñado con publicar un libro. Has empezado un blog varias veces. Has escrito algunos artículos. Lo has dejado. Has vuelto a empezar. Y sin saber cómo te has pasado las últimas dos horas viendo Youtube.

Tú habías entrado a buscar cómo escribir buenos artículos para tu blog, necesitabas ideas, consejos. Pero has hecho clic en un vídeo de una señora que se había perdido en el metro de Madrid.

Has perdido una hora y no sabes porqué. Decides que vas a ponerte a escribir; pero antes leerás los titulares de tus medios favoritos. Solo serán cinco minutos y entonces sí, te pondrás a escribir.

Te vuelve a pasar. Te das cuenta de que estás viendo una galería de imágenes que ha captado tu atención: «Famosos que no te creerás que tienen más de cincuenta». Y piensas: «pero… ¿a mí que me importa este artículo».

No estás solo. A todos nos pasa. Yo también he leído artículos tan estúpidos como ese y he terminado viendo vídeos como el de «Se salva por un segundo de morir». Quizá tú también lo hayas visto.

Es una agonía insufrible. Odio ver esos vídeos o acabar en esos artículos. Pasan las horas de forma inconsciente y más tarde me siento vacío, triste, deprimido. ¿Qué me pasa? Sueño con ser escritor y no escribo.

Pierdo mi tiempo con Facebook, Instagram, Twitter, periódicos online, vídeos motivacionales en Youtube. Hago de todo menos lo que debería hacer, escribir.

The War of Art, Do The Work, Turning Pro

Hacía meses que me habían recomendado «The War of Art (La guerra del arte)» —nadie me lo recomendó, lo leí en internet, mis amigos no leen este tipo de cosas—, y como parte de mi reto personal de leer un libro a la semana lo coloqué en primera fila. Es un libro corto, se lee en una hora, que añadí a mi semana «Do The Work» y «Turning Pro», libros que podrían haber sido parte de un mismo título y que también se leen en una hora.

Estas son las lecciones que aprendí de estos tres libros, entre ellas… ¿por qué pierdo mi tiempo en Youtube en vez de estar escribiendo?

Vamos a descubrirlo.

La Resistencia

«La Resistencia odia dos cualidades sobre todas las demás: concentración y profundidad. ¿Por qué? Porque cuando trabajamos, nos concentramos y profundizamos, triunfamos».
—Steven Pressfield.

El principal argumento del libro y la razón por la que el autor lo ha escrito. No solo se trata de procastinar, va mucho más allá. La Resistencia es la fuerza que habita en nuestro interior y que se opone a que hagamos de nuestros talentos algo productivo.

Cuando comencé a leer el libro pensé que eran un grupo de argumentos obvios y que no me aportarían nada. Pero a medida que me sumergí en las páginas aprendí que había algo más. Un enfoque diferente e innovador desde el que ver esa resistencia por escribir y poder vencerla.

A mí me ha ayudado.

Muchas veces he sentido esa oposición antinatural. Querer y no poder. Ahora por fin puedo ponerle un nombre. Saberlo, me va a ayudar mucho a poder vencerlo. Cuantas más ganas tenía de ponerme a escribir y más ilusión tenía por terminar mis artículos o libros, más me costaba hacerlo.

Más allá de pensar: «soy un vago, nunca hago nada», ahora podemos sacar nuestras armas y luchar contra el enemigo.

La Resistencia es el enemigo y su único objetivo es evitar que nos pongamos a trabajar.

¿Qué es La Resistencia o por qué no trabajo si quiero hacerlo?

Aunque suena como un grupo de liberación popular contra el Imperio Intergaláctico, la realidad es que ña Resistencia es ese instinto por la supervivencia que nos dice: «He comido, estoy a gusto, ¿por qué tengo que ponerme a escribir ahora? Pasa de eso. Te mereces relajarte cinco minutos, solo cinco minutos. Luego te pones, ¿qué prisa tienes? Ya lo harás».

En «Do The Work» se detallan una serie de principios para ayudarnos a identificar esa fuerza maligna. Son estos:

1. Hay un enemigo

La Resistencia es el enemigo. Es inteligente, activa y una fuerza maligna que trabaja contra nosotros. El primer paso es reconocerla. Hacerlo puede salvar tu vida.

2. El enemigo no tiene piedad

El enemigo es malo. No se guarda nada para después. No juega. No te lo tomes a la ligera. Acabará contigo. Te destruirá si puede. Su único objetivo eres tú. Su única misión es destruirte.

3. El enemigo, vive en ti

Aunque construyas una casa en la luna en la que retirarte para escribir en paz y que nadie te moleste, la Resistencia irá contigo. Vive en ti. No está en tu trabajo, ni en tus amigos, ni en tus padres, ni en tu mujer. Su única casa es dentro de tu cuerpo. No puedes librarte de ella. Te sigue allá a donde vayas, estés solo o acompañado. En el desierto o en una gran ciudad. Su casa eres tú.

4. La Resistencia vive en ti; pero no eres tú

No te culpes por las voces en tu cabeza. Voces que te dicen que no eres lo suficientemente bueno o que mejor entres un rato en Facebook a ver qué hay. La Resistencia trabaja contra ti, contra tu voluntad. No te sientas mal, existe en ti y no es tu elección.

5. Debes aprender a luchar contra La Resistencia

Tú eres el caballero, la Resistencia es el dragón. No puedes razonar con un dragón, no puedes hablar con él, explicarle tus razones o pedirle que se vaya. La educación no sirve. El dragón escupe fuego por la boca, no quiere hablar, quiere acabar contigo. La única relación posible con la Resistencia es la batalla.

6. La resistencia llega después

Primero, llega tu idea, tu pasión, tus ganas. La emoción por empezar algo nuevo. Después, aparece ella, la Resistencia.

Una vez que estamos ilusionados y con ganas de empezar algo es cuando la Resistencia se manifiesta. ¿Qué mejor momento para oponerse a tus deseos que cuando estás empezando algo nuevo?

7. La lucha

Si has tenido la energía para comenzar en tu camino, utiliza esta pasión para pelear, La Resistencia no puede ser más fuerte que tus deseos. Lucha cada día por vencerla. Trabaja en tus hábitos.

Las dos preguntas de La Resistencia.

La Resistencia te acompañará cada día en tu lucha poniéndote todo en contra para que continues. Hay dos retos que deberás de superar, ambos en forma de pregunta.

1. ¿Cuánto lo deseas?

¿En una escala del 1 al 10, cuál es tu respuesta? Si no es diez, déjalo. Encuentra tu diez primero. No es posible conseguir superar todos nuestros retos sino queremos algo con todas nuestras fuerzas.

2. ¿Por qué lo deseas?

– Por el dinero.
– Por fama.
– Porque me lo merezco.
– Por poder.
– Por ofrecer mi visión del mundo.
– Porque no tengo alternativa.
– Para demostrarle a los que no creyeron en mí que sí puedo.
– Por diversión.

Si tu respuesta es todas las anteriores, o la mayoría de ellas, estás en el camino correcto; pero debes de tener en cuenta lo siguiente:

– Debes de dejar a un lado la impaciencia.
– Debes de dejar a un lado el miedo.
– Debes de dejar a un lado tus esperanzas.
– Debes de dejar a un lado tu rabia.

O la Resistencia se hará más fuerte.

Procastinar

La procrastinación es la manifestación más común de La Resistencia porque es la más fácil de racionalizar.

Nadie dice: «Nunca voy a escribir un libro». Es más probable algo como: «Voy a escribir un libro; pero empezaré mañana»

Lo más peligroso de procastinar es que se convierta en un hábito.

Resumiendo:

– Su objetivo es distraernos y evitar que hagamos nuestro trabajo.
– Vive dentro de nosotros y nos ataca desde el interior.
– La Resistencia te mentirá, jugará contigo, hará de ti un idiota. Jugará todas sus cartas para evitar que tú hagas lo que tienes que hacer.
– No puedes razonar con ella, solo luchar.
– La Resistencia apunta al norte, es decir, nos ayuda a ver qué es lo que más nos apasiona. Cuanto más resistencia encontremos más seguros podemos estar de que eso es lo que debemos hacer.

La importancia de sentarse a trabajar

«¿Cuántas páginas he escrito hoy? No importa. ¿Son buenas? Ni me paro a pensarlo. Todo lo que importa es que me he sentado a escribir con todas mis ganas. Lo único que importa es eso, hoy, he vencido La Resistencia». —Steven Pressfield.

La clave del éxito. Trabajar cada día aunque no te apetezca o te sientas cansado.

¿Es difícil escribir? ¿O es difícil sentarse a escribir? Esta diferencia puede conseguir que pases de no hacer algo a hacerlo de forma constante todos los días. Aunque lo que hagas sea una absoluta basura, da igual. Lo importante es hacerlo.

La única forma de vencer nuestra pereza y oponerse a la resistencia es haciendo nuestro trabajo.

He pensando mucho en esto últimamente, y en mi último artículo lo menciono en detalle. Paciencia y constancia. Leer las palabras de un escritor como Steven Pressfield que lleva años en el arte de escribir me ayuda a hacerme sentir bien conmigo mismo y reafirma que lo más importante para desarrollar cualquier habilidad lo único que tenemos que hacer es hacerlo cada día.

Parece obvio, lo es. Pero, ¿lo haces? Saberlo es una cosa, hazlo es otra. Hasta que lo hagas, no lo sabes.

Me he puesto excusas de todo tipo: «no estoy inspirado, este ambiente no es el adecuado, hay ruido, esta silla no es cómoda, así no puedo trabajar…» Puedes poner tu excusa. Seguro que tienes algunas también.

En el fondo, lo único que quiero hacer es escapar del doloroso proceso de escribir. ¿Es porque no me gusta escribir? ¿Por qué escapo a escribir? ¿Por qué escapamos de hacer lo que queremos hacer? En mi caso particular, porque quiero escribir mejor de lo que escribo. Me obsesiono con la calidad. Pero es absurdo. Lo importante no es escribir bien, es escribir. Por eso es tan difícil sentarse a escribir, porque queremos ser los mejores aunque no hayamos escrito nunca en nuestra vida.

Siéntate, haz lo tuyo. Escribe, pinta, dibuja, cose, baila, canta…. Da igual cómo lo hagas, hazlo. Escapa de hacerlo bien, el objetivo es hacerlo, aunque sea mal.

Miedo

La vida que consideramos «normal», no tiene nada de normal. Piénsalo.

Trabajamos de nueve de la mañana a seis de la tarde, llevamos la comida en un tupper del día de ayer —pasta con tomate o pollo y lechuga—, nos sentamos pensando «¿es esto vida?», pero nadie hace nada por cambiarlo «es lo que hay»… Nos casamos y tenemos hijos, hipotecas o alquileres imposible… solo porque es lo normal y lo que hace todo el mundo. ¿Qué hay de bueno en todo lo anterior? ¿Por qué lo hace todo el mundo?

Sin embargo, si dejas tu trabajo para dedicarte a escribir y perseguir tus sueños. Si te vas de viaje y renuncias a una vida «normal», estás loco. ¿En serio?

No.

Pero la gente tiene miedo.

La realidad es que si lo piensas un poco la vida de un escritor, de un artista, de un nómada digital es mucho más natural que la vida en una oficina.

¿Sabías que el hombre recolector trabajaba una hora al día y el resto se la pasaba haciendo lo que quería? No estamos hechos para hacer algo que odiamos durante nueve horas. Simplemente no. Quien diga lo contrario se equivoca o, pobre, vive engañado.

Sentirse enfermo por no seguir nuestro corazón y trabajar en nuestras pasiones

Vivimos en un estado de duermevela permanente. Algo va mal, pero no sabemos cómo arreglarlo. Vivimos con ansiedad y estamos aburridos. Enfadados. Amargados.

Tenemos una necesidad inmensa de lograr algo productivo, real y de lo que sentirnos orgullosos. Pero la mayoría no sabemos ni cómo empezar. Y a veces, lo único que nos pasa es que estamos aterrorizados y no somos capaces de dar el primer paso.

El que no quiere enfrentar sus retos vive triste. El arte que deberías estar produciendo se ve substituido por drama, conflictos, sufrimiento y amargura.

Cuanto antes lo asumas, mejor. Enfrenta hoy tus pasiones. Ponte a escribir, a pintar, a coser, a cantar… o estarás amargado para el resto de tu vida.

Cómo convertirse en profesional

Tanto The War of Art como Turning Pro hablan de forma extensa de la diferencia entre ser amateur y profesional. En el segundo se trata con un poco más de profundidad; pero podemos encontrar ambos temas en los dos libros.

Una de las diferencias a tener en cuenta es que los libros han sido escrito con una diferencia de diez años entre ellos y he encontrado más apetecible la forma de tratar los temas en Turning Pro, añade historias y casos de éxito de otras personas y además el estilo es mucho más cercano.

Hacerse profesional es gratis; pero para nada fácil. No tienes que hacer un curso, no tienes que estudiar ni comprar ningún producto. Todo está en tu mente y el poder en ti. Hacerse profesional es gratis, pero tiene un coste. Cuando pasamos de amateurs a profesionales dejamos atrás una vida. Una vida que en mundos casos es muy cómoda.

El sacrificio es muy alto y en el camino se pueden quedar amigos y amores. Cuando nos convertimos en profesionales, cambiados. De tal forma que acabamos conociendo a nuevas personas que transpiran en el mismo nivel que nosotros. Es inevitable.

Para convertirnos en profesionales debemos estar un poco locos. Sí. Bueno, lo estamos. Eso es indiscutible. ¿Pero qué alternativa tenemos? No está en nuestra mano elegir si queremos o no ser escritores, artistas o emprendedores. Está en nuestro ADN, no hay otra opción. Es nuestra misión y todo intento por evitarla nos traerá amargura y sufrimiento. Para nosotros y para quienes nos rodean.

Cuando nos convertimos en quien tenemos que ser nos sentimos poderosos, recuperamos nuestra seguridad en nosotros mismos.

Vendrán épocas de depresión, de perder trabajos, de perder dinero y de faltarnos el respeto a nosotros mismos. De meses sin recordar qué hemos hecho. Amigos que no nos respetan y parejas que nos abandonan en el camino.

Pero, es lo que nos merecemos. No somos quienes deberíamos ser, solo una versión descafeinada de nosotros mismos.

Nuestra única opción es convertirnos en profesionales.

El professional vive en el presente. Solo hay un día en el que puedes trabajar, hoy.

Qué características tiene un amateur

El amateur somos todos cuando somos jóvenes. Cuando somos inocentes, de buen corazón y buenas intenciones.

El amateur no actúa ante el miedo, vive a través de su ego que es débil. El amateur busca la aprobación de los demás. Sus preocupaciones le impiden actuar y le paralizan.

El amateur busca distracciones a toda costa. El amateur twittea en vez de trabajar. Sabe que ha venido al mundo para hacer algo mejor pero que evita hacerlo y no lo reconoce.

El amateur creer que necesita el permiso de su novio, de su mujer, de sus padres, sus jefes o de alguien con poder.

El amateur cree que algún día alguien lo descubrirá mientras espera sentando que su talento brille por sí mismo.

La clave para reconocer a un amateur es que tiene millones de planes y todos empiezan mañana.

Cuando somos aficionados, nuestras vida es un drama, negamos, nos distraemos y buscamos cualquier excusa para escapar de nuestra misión.

Cuáles son las características de un profesional

«La vida se vuelve sencilla cuando te conviertes en profesional» — Steve Pressfield.

Un profesional es aquel que no se deja dominar por sus miedos y enfrenta la Resistencia. Que enfrenta sus problemas y corre hacia ellos.

Cuando te conviertes en profesional planeas tus actividades para cumplir tus objetivos y tus días cambian completamente.

Convertirse en profesional lo cambia todo: la hora en la que nos vamos a dormir, la hora en la que nos levantamos, nuestros hábitos más arraigados, nuestra relación con nuestros amigos, nuestras parejas, nuestra familia. Nuestra relación con el trabajo, con el miedo, con los problemas. Cambia incluso como nos vestimos, que leemos y que comemos.

Convertirse en profesional cambia el modo en el que los demás nos ven.

Aquellos que todavía no han enfrentados sus propios miedos tratan de sabotearnos. Querrán hacernos sentir culpables por nuestro nuevo comportamiento. Nos invitarán a cervezas o que pasemos horas muertas con ellos. Nos criticarán, hablarán mal de nosotros a nuestra espalda.

Pero al mismo tiempo, nuevas personas aparecerán en nuestras vidas. Personas que estén enfrentando sus propios miedos e intentando conquistarlos. Estas personas, serán nuestros nuevos amigos.

Tendrás que elegir entre la vida que has dejado detrás o tu nueva vida. Convertirte en profesional es una decisión, una muy grande que cambiará tu vida para siempre.

– El profesional se presenta cada día en su puesto de trabajo.
– El profesional se queda en su trabajo todo el día
– El profesional está comprometido para largo plazo
– El profesional tiene paciencia
– El profesional se organiza
– El profesional no se pone excusas.
– El profesional no busca la atención de los demás
– El profesional dedica su tiempo a mejorar sus habilidades
– El profesional no tiene problemas en pedir ayuda
– El profesional no se toma el fracaso o el éxito muy a pecho
– El profesional supera las adversidades
– El profesional se reinventa constantemente
– El profesional es reconocido por otros profesionales
– El professional no es distraído ni se distrae.

La definición que más me gusta de todas, es la siguiente:

El professional no espera por inspiración. El profesional ha aprendido el valor de la dedicación y se pone a trabajar. El profesional no espera, se anticipa a la inspiración, está preparado para cuando llegue. Y sabe que llegará. Solo hay que presentarse cada día.

“Tenemos el placer de nuestro trabajo, no sus frutos. Escribir es nuestra recompensa, no su resultado”

El Falso trabajo

El libro —son tres, pero como si fuera uno— habla de un concepto muy interesante: Tu carrera en la sombra.

¿Qué la carrera en la sombra? La idea radica en algo que ocupa nuestro tiempo y que parece que es nuestra verdadera vocación; pero no lo es.

Por ejemplo, miradme a mí. Soy programador, tengo éxito como programador, nunca me ha faltado trabajo —una vez, y me fui hasta Estambul haciendo autostop—, he podido llegar hasta lo más alto si hubiera tenido un poquito de pasión por esto… Pero todo es una farsa.

¿La realidad? Odio programar y yo he venido a este mundo a escribir, a comunicar, a hablar con la gente, no a sentarme delante de un ordenador a resolver problemas matemáticos. Me ha dado dinero, futuro y sostiene mi presente. Sin embargo, soy miserable porque no es mi verdadera vocación.

No tiene ningún riesgo, pero no significa nada para mí. Me da igual si progreso o no, me da igual enviar curriculums o presentarme a una entrevista. No siento nada. Me siento poderoso porque me siento indiferente. Si me rechazan de un sitio, me rio. Si me contratan, me rio. Si me dicen que soy un genio, me rio. Y si me dicen que soy un inútil, me rio.

Sin embargo, si alguien me dice que lo que escribo es una basura mañana me pasaré todo el día llorando.

La realidad es que he utilizado mi carrera de programador para escapar de escribir —y porque eres pobre, Jose, no te olvides—. Como yo, tú también podrías estar cayendo en esta falsa vocación, ten cuidado y no «pierdas» diez años como me ha pasado a mí.

Durante este tiempo. No escribí nada, ni libros ni artículos, ni mi nombre en un papel. Y cuanto más tiempo pasa, más difícil resulta. Por suerte, he despertado y ahora trabajo cada día para algún día poder vivir de lo que me apasiona.

Te invito a hacer lo mismo.

Unas notas finales para concluir

Quizá te estés preguntando si deberías leerlo. Es difícil responder a esa pregunta y cada vez me cuesta más creer que en verdad necesitemos algún libro de estos. En el fondo, no son más que excusas para no trabajar. Mejor leer que escribir.

Si eres capaz a partir de hoy de ponerte a trabajar sin excusas, no lo compres. Aunque si estás leyendo este artículo es que estás tan perdido como lo estamos todos. En ese caso, léelo, aunque solo sea por encontrar un poco de motivación.

Tenemos que seguir luchando.

Es la primer vez que escribo una reseña de un libro. He soltado aquí una mezcla de frases del libro mezcladas con mis opiniones, y no me siento satisfecho diciendo frases que no son mías. Así que quizá esta sea la última reseña que escribo, espero que te haya gustado. O no. Sea como sea, has llegado hasta aquí. Te lo agradezco.

En serio, ponte a trabajar. Yo voy a seguir haciéndolo. Te veo en el otro lado del túnel, donde nos espera el tesoro.