¿No sabes qué hacer con tu vida? Necesitas un plan

No sabes qué hacer con tu vida

Solo necesité dos semanas para decirle a mis jefes que renunciaba a mi trabajo. No podía más. Sí, solo dos semanas desde mi primer día.

Estaba triste, me sentía desgraciado, perdido, frustrado. ¿Otra vez en una oficina? No podía contener mi desesperación.

A puntito de cumplir treinta y cuatro años y sintiendo que no estaba consiguiendo mis objetivos.

Decidí quedarme. Me insistieron. Me dijeron que era una buena oportunidad. Lo era. Pero también escondía algo.

Miedo.

¿Cómo iba a aprovechar el tiempo si lo dejaba todo? ¿Cómo iba a ganarme la vida? Mis ahorros estaban a punto de terminarse y solo me durarían unos meses más. Tendría que buscar un trabajo quisiese o no.

Me di cuenta de una verdad terrible. No tenía un plan. No sabía qué hacer con mi vida.

¿Cómo iba a lograr mis objetivos si ni siquiera sabía cuáles eran? No había fechas, ni forma de controlar si estaba progresando. Mis objetivos eran sueños. Sueños demasiado difusos para poder saber si estaba avanzando sobre ellos.

Tan difusos que al final perdía el foco y la motivación y terminaba por dejar todo lo que empezaba a medias.

Decidí cambiar la forma en la que veía las cosas. Decidí organizarme y contarlo aquí. Empezar este nuevo proyecto de una forma simple y poco habitual en mí.

Pensando a largo plazo.

Así que, el próximo año cuando cumpla treinta y cinco quiero volver aquí y no escribir que no estoy haciendo nada con mi vida, sino saber que estoy en el camino correcto para conseguir lo que quiero.

Escribo este artículo por dos razones. La primera, para forzarme a pensar y a aclarar mis ideas. La segunda, para invitarte a que tú hagas lo mismo.

Seguro que te sientes como yo.

No sabes qué hacer con tu vida y todo lo que has intentado hasta ahora no ha funcionado. Quieres hacer algo y te arde el pecho porque te sobra energía. Tienes pasión y quieres transportar ese energía a un proyecto que te dé satisfacción y llenar el vacío que sientes en tu vida; pero no sabes cómo.

Ha llegado el momento de perseguir nuestros sueños de forma diferente. Vamos a revolucionar nuestras vidas. Todo empieza por tener un plan.

Conseguir mis objetivos: un plan a cinco años.

De nada sirve martirizarse creyendo que ya los pude haber conseguido antes. Pude, quizá. Quién sabe. La realidad es que no lo he hecho, sea por el motivo que sea. Tampoco es que haya tirado mi vida a la basura, he hecho cosas, como todo el mundo.

Lo importante es mirar hacia adelante. Es inevitable sufrir pensando en el tiempo perdido. A todos los pasa, pero de qué sirve. Así que cada vez que un pensamiento de estos recorre mi mente pienso algo que pensaba cuando era adolescente y hacía cosas absurdas: «Antes no sabía, pero estoy aprendido». Y retiro el pensamiento de mi mente. No es fácil y a veces me sobrepasa, pero tenemos que coger la práctica de rechazar pensamientos absurdo. ¿O quieres seguir perdiendo el tiempo? Yo no.

Así que, he decidido planificar los siguientes cinco años de mi vida y alinear mi comportamiento con mis objetivos para el día que cumpla 39 años.

La edad no existe.

Es un número que nos hemos inventado para marcar el paso del tiempo que no refleja nada más que un hecho objetivo. No es lo mismo treinta años trabajando en una oficina que treinta años viajando por el mundo. El tiempo absoluto es el mismo, pero nada tiene que ver el tiempo vivido. Así que, tanto si tienes ya 39 años, 20 o 60, mi consejos es que hagas lo mismo que yo. Ponte una fecha, cinco años por ejemplo y planifica qué objetivos tienes y trabaja a la inversa para conseguirlos.

Dime si alguna vez te han hecho esta pregunta: ¿Dónde te ves en cinco años? A mí sí. Varias veces. Siempre he pensando que era una pregunta absurda. En el fondo, lo que te están diciendo es: «Miénteme y dime que trabajarás aquí cinco años de tu vida». Y normalmente no estaré ni tres meses. Pero me estoy yendo por las ramas.

Una pregunta parecida pero más concreta podría ser algo así:

¿Qué objetivo tienes para los próximos cinco años y cuál es tu plan?

Podría hacer una lista de varios sueños que me gustaría lograr en los próximos cinco años; pero todo se reduce a uno solo si aprieto un poco las tuercas de mi cerebro.
Cuáles son mis sueños

Seré sincero. No soy una persona codiciosa, no me muevo por dinero, ni mis planes incluyen grandes lujos ni pertenencias. Como a todo el mundo, me gusta tener mi cosas y vivir bien; pero mis sueños no incluyen nada material, al menos no a día de hoy.

Claro que me gustaría tener mi propia casa, mi espacio para tener una biblioteca, un despacho o una oficina, dentro o fuera de casa, un estudio para grabar podcasts o un lugar de reunión para otros nómadas digitales. Hay muchas cosas que estaría bien tener, quizá algún día —la mayoría incluye o está relacionada con trabajar— pero si nunca las tengo, me da igual. Son un bonus, un extra, no parte de mis sueños. Tener cosas —que no es lo mismo que las cosas te tengan a ti, pero ya hablaremos de esto— es el resultado de una vida de éxito, no una meta. Pero esta es mi forma de pensar, y quién sabe, quizá cambie en el futuro. Tu forma de vida no tiene que ser como la mía o tus necesidades pueden ser diferentes. Haz tu propia lista.

Algunos de mis objetivos han ido variando, algunos han cambiado o evolucionado; pero hay uno que ha permanecido desde que empecé a trabajar en el 2008 como programador y sigue siendo vital a día de hoy. Todo parece indicar que lo seguirá siendo dentro de otros diez años. Es mi propia naturaleza.

Ser libre.

Y a pesar de tener claro que no estoy hecho para la vida de oficina ni para servir a otros, vuelvo a caer una y otra vez en el mismo error. Esta vez, no es diferente, vuelvo a estar trabajando como programador y claro que sí, encerrado entre cuatro paredes.

Odiar mi vida tiene algo que me hace querer cambiarla. Estar activo, levantarme por la mañana y tener obligaciones me ayuda a a estar más motivado y más concentrado. Además, por la falta de tiempo me organizo y me enfoco en menos tareas. Así que, al final, acabo haciendo más que cuando no tengo trabajo. Extraño.

Mi sueño es sencillo, simple y no tiene nada de extravagante, y sin embargo, pocos afortunados son libres, pero muchos lo desean.

Y si estás leyendo esto en un blog que se llama nómadas digitales, estoy seguro de que hay muchas opciones de que este sea también tu sueño. Déjame un comentario para conocerte mejor en este artículo y poder ofrecerte mi ayuda en el futuro, quizá tenga otro artículo que pueda cambiarte la vida para siempre. Quizá este lo haga.

Antes de hablar de cómo voy a hacer para conseguir la libertad quiero hablaros de algo muy importante.

Hay un ingrediente que es como la sal. Común. Solo se nota cuando falta. Es tan común que resulta absurdo que pase desapercibido, quizá sea por eso. Al menos, a mí se me ha pasado por alto en mis treinta y cuatro años de vida, y no creo que sea al único.

Paciencia.

Para triunfar en la vida, en los negocios, en la relaciones o en cualquier otra cosa: hay que tener paciencia. Parece trivial y debería serlo. Pero estamos tan acostumbrado a recibir satisfacción inmediata en todo lo que hacemos que hemos perdido la capacidad de poner nuestros asuntos en perspectiva. Por suerte, esto se acaba hoy.

Siempre me ha disgustado la palabra paciencia. Me molesta su sonido. Y por culpa de su excesivo uso en situaciones absurdas su significado ha tomado un sabor rancio: «paciencia es para los tontos o para los que no saben cómo hacer las cosas, yo soy más listo y no necesito tener paciencia, solo trabajar más y mejor». Clásico. Todos pensamos así de vez en cuando, directa o indirectamente. Pero estamos equivocados.

Ojalá lo hubiese entendido antes.

La falta de paciencia me ha llevado a sobrecargarme de trabajo en un corto periodo de tiempo, de querer hacerlo todo en pocas semanas o pocos meses y de no planificar a medio y largo plazo.

Nada se construye en un día, tampoco en tres meses, pero la juventud y la falta de experiencia nos hacer creer que sí. Esto me ha llevado a quemarme, dejar mis objetivos por falta de éxito y de pensar a corto plazo.

He trabajado duro, peleado, aprendido y estudiado. Me he pasado horas por las noches y los fines de semana delante del ordenador. Pero nunca he conseguido nada. Es absurdo y la sensación de vacío y de sentirme idiota es una losa sobre mi optimismo. Trabajo duro y le echo horas, y sin embargo: no consigo nada.

Te diré porqué. No tenía un plan. Y sin plan, no se puede tener paciencia. ¿Cómo vamos a tener paciencia si no hay nada a lo que tener paciencia?

Por eso la paciencia es tan importante. Hay que tenerla en cuenta a la hora de elaborar nuestro plan. Cumplir nuestras metas requiere tiempo. Si quieres conseguir tus objetivos para el mes siguiente, no necesitas un plan, solo trabajar dieciocho horas al día.

Pero no es sostenible.

Te cansarás, te estresarás, te demotivarás y acabarás dejándolo todo. Es lo que me ha pasando a mí. ¿De qué sirve escribir cinco mil palabras al día sino vas a poder hacerlo durante un año seguido? Que seas capaz de hacerlo un día no significa que seas capaz de hacerlo todos los días ni durante un año.

Qué es mejor: ¿escribir cinco mil palabras cada día durante un mes y dejarlo porque estás mentalmente agotado o escribir cinco mil palabras a la semana y poder hacerlo durante un año seguido? Este ha sido mi problema durante toda mi vida. Obsesionado con este lema tan común que dice: «trabaja más, trabaja duro», me agotaba y me perdía en el camino.

Escribir cinco mil palabras a la semana es mucho más fácil que hacerlo cada día, obvio. Pero es que además, al cabo de un año, habrás escrito más. Dudo mucho que pasados cinco días seas capaz de seguir el ritmo, pero pasadas cinco semanas, seguro que sí. Esta es la clave de tener paciencia y un plan: pensar a largo plazo. Es mejor tener constancia que trabajar duro.

Así que, grábate esto a fuego en tu memoria, yo lo estoy haciendo también a medida que escribo estas líneas. Trabajar duro, no. Trabajar, sí, pero trabajar constantemente. Esa es la verdadera clave del éxito.

Cómo construír un plan de vida

Una vez que hemos entendido la importancia de tener paciencia y un plan, vamos a trabajar en nuestro objetivo. El mío es ser libre, el tuyo puede ser cualquier otro. Como este objetivo es muy poco concreto, la única forma de marcarse un plan es concretar. Vamos a trabajar sobre esta premisa y pasar de este sueño a la acción.

Para concretar esta idea y encontrar la forma de extenderla, vamos a pensar como si fuésemos periodistas y estuviésemos investigando una noticia. Seguro que has oído hablar de las 5 W y una H, del inglés: What (¿Qué?), When (¿Cuándo?), Who (¿Quién?), Where (¿Dónde?), Why (¿Qué?) y How (¿Por qué?).

Yo me voy a quedar con «qué», «por qué» y «cómo» para clarificar qué, por qué y cómo voy a conseguirlo —voy a ignorar las otras preguntas para hacerlo más sencillo—. La primera pregunta define qué es, la segunda define por qué lo queremos. La última nos da las claves para empezar con nuestro plan. Hazte las mismas preguntas, tus respuestas pueden ser diferentes a las mías aunque tus sueños sean los mismos.

¿Qué significa ser libre para mí?

Ser libre es poder trabajar en lo que yo elija y me apasione de la forma que yo decida hacerlo. Sin imposición de reglas u horarios o acudir cada día a un lugar específico.

Ser libre es poder vivir de lo que me apasiona de forma cómoda generando una cantidad de dinero suficiente para que mi familia y yo podamos disfrutar de la vida sin preocupaciones financieras.

Ser libre significa tener independencia geográfica y utilizarla para estar donde quiera y cuando quiera sin pedirle permiso o darle explicaciones a nadie.

¿Por qué quiero ser libre?

Quiero ser libre porque no soporto pasar tantas horas metido en una oficina y quiero utilizar mi tiempo en lo que a mí me apetece y no estar obligado a utilizar mi vida en tareas que no me aportan ninguna satisfacción personal o que no están alineadas con los objetivos de mi vida.

Quiero ser libre para poder subirme a un avión un martes y volver un lunes, sin tener que pedir vacaciones ni rogar por días libres. Quiero ser libre porque me gusta el movimiento e improvisar. Quiero poder volar a Galicia si quiero ver a mis padres o irme a Japón un mes sin perder mi trabajo.

Quiero ser libre para que las consecuencias de no hacer algo sea no haberlo hecho y no que me despidan o que me echen la bronca. Quiero poder trabajar con quien yo quiera y elegir las personas con las que me rodeo.

Quiero ser libre para que el dinero que gano dependa de mi trabajo y no de lo bien que socializo en el tejido empresarial.

Quiero ser libre para decidir como me gano la vida y que nadie elija mis habilidades por mí. Quiero escribir, hablar en público, publicar libros, comunicar, tener un podcast y ganar dinero haciéndolo y que nadie pueda opinar si estoy o no capacitado para hacerlo.

Quiero ser libre, en resumen, porque ser libre, para mí, es ser feliz. El objetivo de la vida es ser feliz y sin ser libre nunca podré serlo.

¿Cómo conseguir ser libre? Mi camino a la libertad.

En una entrevista que le hizo James Altucher a Tony Robins en su podcast dijo algo que me pareció muy interesante. Estas no son sus palabras exactas, pero parafraseando era algo así: «Si tus porqués son fuertes encontrarás el cómo. Siempre hay más de un cómo, diferentes formas de hacer algo, algunas pueden no funcionar pero otras sí, y siempre se aprende del proceso. Hay muchas formas de obtener los mismos resultados haciéndolo de formas diferentes. Si tus porqués son fuertes y sinceremos, encontrarás el cómo».

Me quedan cinco años para lograr mi objetivo de ser libre. Quizá lo consiga antes, quizá más tarde. Difícil de saber. Lo importante no es obsesionarse con el objetivo y hacerlo con el proceso. Si el proceso está en marcha, tarde o temprano dará resultados. Esa es la verdadera recompensa. Además, dicen que la verdadera victoria está en disfrutar del camino. Así que he pensado que si hago uno que sea amigable de caminar no tendré excusas para dejarlo.

Habrá trabajo, horas de esfuerzo, dedicación, persistencia y muchas otras piedras en el camino. Pero en principio deberían de ser relativamente sencillo de sobrellevar teniendo en cuenta que lo hago porque me gusta.

Hay muchos caminos para obtener la libertad. Yo voy a optar por tomar un camino que otros han utilizado y han demostrado que funciona.

Todo comienza con un blog.

Esta idea es absurda para muchos y parece pasada de moda, pero no es verdad.

En primer lugar un blog no tiene ninguna diferencia que ninguna otra página web que utilizas día a día. Facebook o cualquier diario online que consumas. Es lo mismo.

En segundo lugar, un blog es tu casa. Tu página de Facebook, tu canal de youtube, tu cuenta de Instagram… Eres solo un invitado en la casa de otro. Son canales increíbles y según tus objetivos te serán más o menos útiles; pero lo primero: tener tu propia casa.

Te voy a contar cómo yo lo hago y tú puedes copiarme si quieres y hacer lo mismo. Hoy, dentro de un año o cuando te apetezca. Es difícil que un blog no tenga cierta relevancia si estás dispuesto a poner las horas suficientes. Pero ya hablaremos de esto. Lo mejor es el ejemplo y así que, te voy a contar mi plan y vamos a ir analizándolo a medida que avance.

Por supuesto, mi proyecto es esta web/blog en la que te encuentras en estos momentos: nomadasdigitales.com.

¿Es tarde? ¿No hay ya muchos blogs que ofrecen contenido?

No. Nunca es tarde si estás dispuesto a trabajar y a ofrecer contenidos y servicios de calidad. Puede que cada vez sea más difícil destacar si el espacio se llena de gente haciendo lo mismo. Pero al tratarse de tu marca personal y tu cara en la portada, es difícil que alguien haga exactamente lo mismo. Tendrás tu público y es casi imposible que haya otro proyecto igual. Incluso aunque reproduzcas los mismos paso que yo dé, nuestros proyectos serán diferentes. Por eso te invito a que, por favor, me copies. Ya te iré explicando cómo.

No quiero estar a punto de cumplir cuarenta años y sentir que mi vida es un desastre. Quiero marcarme unos objetivos claros con los que estar satisfecho si los cumplo, aunque no consiga el éxito. Y no quiero pasarme todo el día, la semana o el mes diciendo: «no he hecho nada».

Hasta ahora te he contado que mi objetivo es ser libre y que quiero canalizar mi porqué en el blog, pero todavía no hemos entrado en detalles. Así que, extendiendo la pregunta de cómo ser libre, quiero preguntarme:

¿Cómo voy a conseguir mi libertad a través del blog?

Me está resultando muy difícil pensar en un plan a largo plazo, es un reto que hace que me salga humo por las orejas. Tampoco me quiero obsesionar y lo iré retocando a medida que pasen los días. De momento lo que está claro es que quiero ser independiente económicamente y vivir de mi blog en los próximos cinco años. Este es el objetivo.

Para facilitar las cosas, he reducido mi plan a un año y a medida que vaya aprendiendo iré construyendo el resto del plan.

Mi plan para el primer año

No me he querido poner más tareas en mi calendario de las que soy capaz de realizar. Es mejor empezar poco a poco e ir añadiendo retos a medida que nos vamos sintiendo cómodos con lo que hacemos.

Aún así, creo que todavía estoy pecando de inocente y me he puesto más tareas de las que quizás pueda hacer; pero recuerda que esto es un experimento y tendré que ir cambiando mis pasos a media que avance y aprenda con los días. Además estoy trabajando a tiempo completo y dificulta un poco las cosas, aún así quiero poner las horas suficientes para que mi vida esté enfocada al objetivo de cumplir 39 años y haber conseguido mi libertad.

He calculado cuantas semanas tiene un año (52) y he dividido el año en cuatro partes. He decidido trabajar en grupos de doce semanas y al final de cada parte tendré más o menos una semana de reflexión y reajuste.

Al final de cada parte —es decir, doce semanas después de empezar— escribiré un artículo contando como está siendo mi experiencia y progreso con el proyecto. Explicando mis sensaciones, errores, aprendizajes, el crecimiento del blog y todo lo que se pueda incluir después de ese periodo. Será también una buena guía para ti, pues podrás ver qué me está funcionando mejor y aprender de mis errores.

Existen muchos pequeños hábitos que me gustaría ir añadiendo a mi vida, pero que quiero hacer poco a poco, de momento quiero centrarme en dos de las cuatro partes importantes de la vida. Cuerpo y mente. La parte social y espiritual —no me gusta esta palabra— la dejo de momento aparcada, no porque no considere que no es importante, sino porque me siento sobrepasado por la situación de incluirlo todo de golpe. Lo iré haciendo paso a paso.

Cuerpo

Quizá te llame la atención que incluya una sección para el cuerpo, pero mi experiencia me dice que es la única forma de mantener el equilibrio. Recuerdo en el año 2012 cuando trabajaba de lunes a domingo más de catorce horas al día. No hacía ejercicio, comía mal.

El resultado fue nefasto. Engordé, estaba infeliz. Daba pena.

No quiero que me vuelva a pasar, así que, desde entonces he intentado mover mi cuerpo todo lo posible para que me ayude a seguir trabajando de la forma más efectiva y agradable posible. Te recomiendo que tú también pongas un poco de esto en tu plan. «No tengo tiempo» es una excusa y las consecuencias no nos las podemos permitir.

He experimentando que si hago ejercicio mi capacidad de concentración aumenta y mi positividad también. Esto implica que una hora de ejercicio no es una perdida de tiempo, sino una inversión para multiplicar nuestro rendimiento.

Hablemos de correr

Hace aproximadamente tres años que empecé a correr, al principio era un absoluto fracaso, y me propuse mejorar poco a poco. Pasé de correr cinco minutos a correr media hora, necesité meses, pero ahora no puedo vivir sin correr.

Desde hace unas semanas me he puesto el objetivo de correr 5km tres a cuatro veces por semana y lo he estado cumpliendo sin problema. Hay días mejores y días peores, pero no suelo fallar a la cita.

La forma en la que me engaño a mí mismo es escuchar podcast o audiolibros que me apasionan mientras corro, demostrando ser un buen aliciente para motivarme. Solía ir al gimnasio a hacer pesas y a correr en la cinta, pero últimamente busco cualquier excusa para correr por la calle — hace un tiempo difícil de ignorar— aunque me gustaría hacer algunos ejercicios de pesas para fortalecer mis músculos.

Algunos de mis objetivos globales para este año incluyen:

  • Hacer ejercicio cuatro veces por semana.
  • Correr 5km por debajo de 30min.
  • Correr 10km una vez por semana.
  • Levantarme de forma consistente a las 6.30 de la mañana.

Mis dos nuevos hábitos en el terreno físico serán estos para mis primeras doce semanas, después revisaré mis objetivos.

Correr cuatro veces por semana y hacer pesas dos veces por semana

Continuar corriendo cuatro veces por semana; pero hacerlo dos veces en el gimnasio (si hace buen tiempo quizá salga a correr por la calle después de hacer pesas) y dos en la calle aumentando un poco la distancia que hago. Es decir, correré 5km dos veces por semana y otras dos veces correré 6km. Las dos que lo haga en el gimnasio irá acompañado de pesas. Un día haré la parte superior del cuerpo y la otra la inferior, sin objetivos, solo ir y hacerlo.

Levantarme un poco antes de lo habitual

El otro hábito que ya llevo unos días haciendo es levantarme antes. Me gustaría ser una bestia madrugadora y levantarme a las seis de la mañana; pero no creo que sea capaz. Me he propuesto levantarme todos los días a las siete y cuarto, si consigo levantarme a las siete: perfecto. La idea es acostumbrarme a levantarme a esa hora y no a las ocho como suelo hacer —ocho y media a veces—. Quiero madrugar un poco más y tener más tiempo por las mañanas, así que las siete y cuarto por ahora es el objetivo.

Conclusion

Ya ves que solo me he propuesto dos pequeños cambios. Levantarme un poco antes —no a las seis, como me gustaría— y añadir pesas a mi rutina de correr y aumentar un kilómetro algunos días. Yo ya corría antes de cambiar mis hábitos. Si en tu caso empiezas de cero te recomiendo que te pongas unos hábitos asumibles. Ir al gimnasio una vez por semana durante 15 minutos, por ejemplo. Haz algo que sea sencillo. No quieras conquistar el mundo en doce semanas.

Mental

Aquí es donde quiero incluir la parte del cómo voy a lograr mi libertad. Tampoco me quiero sobrecargar de trabajo antes de empezar sin saber si voy a poder cumplirlo. A veces pienso que me he pasado y otras creo que está bien, no tengo una conclusión clara todavía.

Lo mejor que puedo hacer por el momento es asumir que mis ideas están bien y al cabo de doce semanas evaluar cómo me siento y modificar mis objetivos. La idea es ir acostumbrándome a los cambios progresivamente, sin quemarme y que sea sostenible.

Mis objetivos para este años incluye:

  • Leer 48 libros de negocios, marketing, ventas, psicología, etc… Temas que me interesan y van de la mano con mi proyecto.
  • Escribir 48 artículos de entre tres mil y cinco mil palabras y publicarlo cada lunes de la semana siguiente.
  • Publicar 24 entrevistas (en un podcast) a personas que puedan aportar valor a los lectores de este blog.

Haciendo una cuenta rápida, el objetivo es escribir un artículo cada semana, leer un libro cada semana —creo que es factible, veremos— y hacer entrevistas, una cada dos semanas.

Escribir y leer depende directamente de mí, tengo algo de miedo de estar cada semana presionado pensando en que tengo que escribir un artículo; pero creo que también está bien saber que tengo una fecha de entrega y debo cumplirla.

Los artículos que escribo suelen tomarme muchísimas horas, investigación, escribir, reescribir, etc… Pero creo que debería de ser capaz de encontrar el tiempo para hacerlo durante la semana. Si no lo hago creo que estaría engañándome a mí mismo y buscando excusas.

Lo que más miedo me da de todo, es hacer entrevistas. No sé hacer entrevistas, no sé cómo contactar con los invitados, no sé cómo hacer investigación sobre ellos, no sé cómo grabar, no sé nada. Pero sí sé de la importancia de hablar con gente relacionada con el sector en el que me quiero introducir, la importancia de aprender de otros, de hacer algo nuevo, de mejorar mis habilidades sociales, etc…

Me paraliza. Pero sé que a la larga será la mejor inversión de mi tiempo.

El objetivo final creo que es fácil de intuir.

Leo para aprender e inspirarme para escribir nuevos artículos. Escribo para ofrecer contenido a los lectores del blog y poder comunicarme con ellos de forma constante y hago entrevistas para aprender de otros y abrirme a nuevas oportunidades.

Pienso que estos tres retos debería de ser suficientes en el primer año para acercarme al objetivo de poder vivir de mi blog dentro de cinco años. En cualquier caso, lo iremos viendo y analizando.

Espiritual y Social

Dicen que son dos de las cuatro patas de nuestra vida. Creo que el hecho de hacer entrevistas me va a acercar socialmente a otras personas y podré hacer amigos, una tarea pendiente en mi vida, que piensen y vivan como yo.

La mayoría de mis amigos me miran raro cuando les hablo de estas cosas y una de mis tareas pendientes siempre ha sido relacionarme con gente como yo. Pasados los años, empieza a ser duro tener que convivir con esas miradas de rechazo o de «qué loco estás», cuando para mí son ellos los que están locos. ¿Cómo pueden aceptar las reglas que les han impuesto?

En el tema espiritual —¿he dicho que no me gusta esta palabra? ¿Cuál sería mejor?—, tengo varias ideas. La primera es meditar, algo que ya hago y de lo que hablaré en el futuro. Y hay otras muchas cosas que quiero añadir, como por ejemplo: no ver la tv, no leer el periódico, no ver youtube, no quejarme, dar más las gracias por las pequeñas cosas, no hablar de los demás, ayudar a otros, decir que no si pienso que no, etc…

Lo haré. Pero, pasito a pasito. De momento toca: leer, escribir y contactar con gente fuera de mi entorno.

Ya tenemos nuestro primer plan, ahora toca trabajar.

Sentirse productivo es la única forma de sentirse realizado. Pero para sentirse realizado hay que saber cómo y en qué utilizar nuestro tiempo. Por eso, necesitamos un plan y poner mucha paciencia y lógica cuando trazamos nuestras primeras rutas.

Tampoco hay que agobiarse y querer hacer un plan detallado de los próximos cinco años, creo que sería poco realista. Por eso, teniendo claro cual es mi objetivo principal lo he llevado al detalle solo para el primer año.

Además he reducido mis tareas para las próximas 12 semanas y ahora mismo: es todo lo que importa. El resumen es: pensar en largo plazo, actuar a corto plazo.

Creo que nadie que esté leyendo esto quiere que nadie le regale nada, pero muchas veces lo que nos falta es saber cómo canalizar nuestras energías.

A mis casi 34 años siempre he vivido con el miedo de no lograr nada con mi vida. Y todo viene por no haber hecho ningún plan de futuro ni pensar a largo plazo.

Ahora quiero que esto cambie y crear un plan factible con el que saber si estoy avanzando un pasito cada día o simplemente estoy perdiendo mi tiempo.

Esta es una guía para un año de vida, y quiero repetir este ciclo por un periodo de cinco años. Iré ajustando las tareas a medida que vaya progresando, pero los principios van a ser los mismos.

Espero que te hay servido de inspiración y que hoy mismo hagas tu propio plan. Cuéntame: ¿cuál es tu plan para los próximos cinco años y qué deseas conseguir? ¿Por qué tienes este objetivo, qué te motiva? ¿Cómo lo vas a conseguir, ya tienes alguna idea? Quiero saberlo todo.

Te espero en los comentarios.